Plastilina Casera

Plastilina Casera

Esta manualidad les encanta a los pequeños ya que, si alucinan jugando con la plastilina (ya hecha y dentro de un bote), imaginad que la puedan crear ellos con ingredientes que podemos encontrar en nuestra cocina. Ellos sentirán que están haciendo una masa para pan o galletas que luego pueden “guarrear” como quieran para hacer formas (bueno, dependiendo de la edad, por lo menos intentarlo).

Para la plastilina base necesitaremos:

½ taza de harina (intentad que no sea integral porque si no, quedará la masa base más marrón y será más difícil teñirla de diferentes colores… lo decimos por experiencia…)

½ taza de agua

¼ taza de sal

½ cucharada de ácido tartárico (se puede comprar en droguerías)

1 cucharada de aceite para cocinar

Antes de hacer la masa, es muy importante (sobre todo si tenéis niños muy pequeños) que tengan claro que esta masa no se puede comer, que es solo para jugar. Si os da mucho miedo que se la metan en la boca para saborearla bien, podéis hacer la primera masa de prueba sin el ácido tartárico (nuestra primera prueba fue así… Suena mal pero no me fiaba del pequeño) La masa queda igual de bien al principio aunque con los días no aguantará igual. Para una tarde de juegos, nos vale. Si la prueban, no pasará nada… Solo estará muy salada y ya no la querrán “catar” más.

La primera parte la deberemos hacer los adultos en el fuego. Los pequeños pueden poner todos los ingredientes en una cacerola pero seremos los adultos los que tengamos que calentarlo todo. Al principio parece que queda todo pegado a la cazuela y que va a ser un desastre pero, si vamos moviendo la masa, pronto se va despegando de los bordes y, finalmente, quedará una masa homogénea (Este proceso será de solo 4 o 5 minutos como máximo).  La sacamos del fuego y dejamos enfriar un poco. Es entonces cuando los pequeños ya pueden ir amasando a su antojo.

Luego, para que sea más divertido, podemos teñir cada trozo de plastilina base en diferentes colores.

Para los niños más mayores, se pueden hacer tintes naturales más profesionales en una olla con fuego (que ya intentaremos en próximos post un día de mucha inspiración) pero, para la primera vez, y con niños más pequeños, se nos ocurrieron unos tintes más caseros y para que ellos mismos pudieran manipular con lo que encontramos por la cocina.

En nuestro caso usamos cúrcuma para teñir de amarillo-naranja (y digo amarillo-naranja porque no era ninguno de los dos colores exactamente. Así que decidimos que habíamos creado un color nuevo nunca existente…)

Para el rojo, usamos pimentón, mezclando el polvo (al igual que la cúrcuma) con la plastilina base y amasando bien.

Finalmente, el cacao en polvo (mejor si es cacao puro) nos ayudó para hacer el color marrón.

Cuando se van mezclando los colores, éstos manchan mucho (después, un poco también)  pero con agua y un poco de jabón, son fáciles de limpiar.

Y… ¡¡¡ a jugar!!!!