Las rabietas de los 2 años

Las rabietas de los 2 años

Hace unos días mi hijo pequeño cumplió dos años y ayer, como un reloj marcando la hora, empezó nuestra primera rabieta.

Con mi hija mayor ya pasamos durante un tiempo por el mismo tema y al final, te olvidas de lo que has pasado… hasta que vuelves a empezar…

Con ella, al ser padres primerizos, fue todo un drama: no sabes cómo responder, si la abrazo, me pega; si la dejo que llore en el suelo, soy la peor madre del mundo mundial y todo ser vivo que pasa por tu lado te juzga; si le haces caso, no aprende; si no le haces caso la rabieta puede ser indefinida…

Recuerdo leer todos los foros que encontré en Internet, ir a la biblioteca y llenar mi mesita de noche de todos los libros que encontré sobre el tema. Incluso, pedir visita urgente con la profesora de la guardería pidiendo ayuda…

Esta vez, espero hacerlo mejor desde el principio. Aun así, casi me da algo cuando ayer empiezo a ver paso por paso lo que iba a acabar siendo un drama. Visto panorama, hasta hice sitio en el comedor para mi niño que pudiera rodar como una croqueta por todo el suelo y patalear los menos muebles posibles…

Motivos de las llamadas pataletas de los dos años:

-A esta edad los niños intentan probarnos, no conocen aun lo que es la frustración y no entienden que las cosas no se hagan como ellos quieren y en el momento que les viene en gana.

-También intentan saber cómo vamos a reaccionar y nos ponen a prueba. Si no consiguen lo que quieren, ésta es la última solución que se les ocurre para ganar: Ponernos histéricos para que acabemos cediendo ante ellos.

-Aun no tienen el vocabulario suficiente como para poder explicar realmente lo que les pasa, lo que sienten y lo que quieren. Esto también les hace frustrarse.

-El último motivo es el más científico de todos y me lo ha contado hoy una amiga que está estudiando sobre el tema. En general, no me fijo mucho en la ciencia pero su explicación me ha parecido muy racional e interesante y quiero compartirla: En el cerebro de los niños, desde que nacen, se van formando cada vez más neuronas que se conectan entre ellas. Las neuronas se comunican entre sí mediante conexiones llamadas sinapsis. A los 24 meses se llega a un pico entre neuronas y conexiones, se le conoce como periodo crítico (es el momento en el que tenemos que cuidar más el aprendizaje del pequeño ya que ahora tiene más capacidad para adquirir ciertos conocimientos). También se le conoce como la pequeña adolescencia.

 

 

¿Cómo reaccionar?

Ante todo, calma. Tenemos que poder con la situación. Respira, medita, cierra los ojos, haz el pino… lo que te haga relajarte, pero no pueden ver que la situación nos supera (que fácil es decirlo…). Es posible que las primeras veces lo hagamos mal y cedamos pero tenemos que aprender porque si no es peor. Si se dan cuenta que pueden ganar cada vez serán más frecuentes las rabietas ya que saben que eso funcionan. Tienen que aprender que de esta manera (a las malas) no consiguen nada. Al final desistirán y dejarán de hacerlas.

No discutir ni intentar tener una conversación profunda con ellos en medio de la locura. Solo van a escuchar su llanto y no nos harán ni caso. Lo mejor de todo es que seguirán llorando pero ni siquiera se acordarán del motivo de la rabieta. Hay que decir frases cortas tipo: Cuando te calmes, hablamos… Sé que suena a frase de manual, pero funciona (más a nosotros que a ellos porque nos hace sentir que tenemos el control y que podemos con la situación).

Dejar que se calme solo. Sé que es muy difícil, sobre todo cuando estás en medio de la calle o en el supermercado y tu hijo está tirado en el suelo gritando de tal manera que hasta se oye su propio ECO y la gente no para de mirarle a él y luego a ti, y juzgar lo mala madre que eres por dejarlo ahí “abandonado” o lo mal hijo que es tu niño por liarla tanto… El momento máximo ya es cuando se le acerca algún abuelito/a y le suelta a tu hijo: No llores que así estás muy feo… Es entonces cuando tu hijo se da cuenta que su grado de llanto no es el suficiente y sube el volumen el doble (por si alguien a 5 calles del lugar de los hechos o en el departamento de perfumería y hogar no le ha oído…)

Pero lo más importante para los padres es saber que esta etapa es momentánea y PASARÁ.

Así que, mucho ÁNIMO Y FUERZA (yo también me incluyo y me lo repito)