La búsqueda de los huevos de Pascua

La búsqueda de los huevos de Pascua

Ya sé que en España la Pascua y Semana Santa la celebramos de manera diferente pero a nosotros, nos encanta adaptar a nuestra vida diaria todas las costumbres y tradiciones divertidas que encontramos en el mundo. También así les explicamos a los niños la manera de vivir en otras culturas.

Pues este fin de semana, nos ha tocado la búsqueda de los huevos de pascua. El año pasado fue la primera vez que hicimos esta “aventura” y viendo la cara  de inmensa ilusión y alegría de mi hija mayor cada vez que encontraba un mísero huevo de chocolate en medio del bosque, no podía sino, realizar esta actividad cada vez que llegase Pascua. Además, este año, mi hijo pequeño ya es más consciente de todo y ha disfrutado como nunca (eso sí, sin entender cómo puede aparecer en medio del campo una bola de chocolate envuelta en un papel brillante de colores).

El primer paso es preparar a los pequeños para la aventura. Lo mejor es llevar una buena cesta por niño para que ellos mismos puedan ir recolectando sus tesoros.

En el caso de los mayores, llevamos bien escondidos todos los huevos de pascua y, en diferentes puntos del bosque o campo, cada vez que los niños están en un lado distraídos buscando, vamos poniendo dos huevos de chocolate en otro punto. Es muy, muy importante que no descubran que nosotros llevamos los huevos porque entonces la magia acabaría al instante.

 

A partir de ahí, solo tenemos que disfrutar de cada momento de la aventura y no perdernos la cara de intriga de los pequeños mientras buscan los huevos y no los encuentran, y la cara de felicidad máxima y su brillo en los ojos cada vez que descubren su “tesoro” entre las plantas y la tierra.

En el caso de Nora, ella decidió ir guardando como una hormiguita cada unos de los huevos en su cesta y no comerlos hasta volver a casa.

Noel fue diferente: como un pequeño animalillo salvaje, cada vez que encontraba un huevo decidía devorarlo de un bocado, en su cesta solo guardaba los restos de papel brillante del envoltorio y acabó por todo el bosque con cara, manos, y jersey (anteriormente blanco), lleno de chocolate (véase imágenes que lo demuestran)

 

Sin embargo, todo valió la pena y pensar que los niños creen fielmente que unos conejos van poniendo huevos por el bosque para que los pequeños los encuentren sin cuestionárselo en absoluto, es PURA MAGIA.