El sot de l’infern

El sot de l’infern

Justo antes de que esta avanzada primavera comenzara, un domingo que el sol empezaba a asomar pero que el viento aun era frío decidimos hacer una ruta que ya habíamos realizado un año atrás y nos encantó: El Sot de l’infern.  Fácil de hacer con niños y esta vez pensamos en no llevar la mochila portabebés y que Noel, con casi 3 años ya pudiera hacerla a pie.
La ruta se encuentra en el Parque del Monsteny a una hora aproximada de Barcelona, por la carretera que lleva desde Sant Celoni al Turó de l’home al lado del Camping Fontmarina. Allí, a un lado y otro de la carretera se puede aparcar e iniciar la ruta.

Se trata de una ruta circular (característica casi imprescindible en todas nuestras rutas) de unos 3,5 km y muy bien señalizada con lineas pintadas amarillas además de carteles con flechas. Al comienzo (y final) es donde el camino es algo más irregular, con muchas piedras, bajadas y subidas (vamos adentrándonos en el bosque). Después de pasar unas escaleras y cruzar una zona de carretera sin coches, el terreno se hace más llano y es muy fácil continuar.

Por el camino el bosque está lleno de encinas y castaños y la mejor época para ir es la primavera o el otoño. Durante la ruta hay tramos en donde nos encontramos muy dentro del bosque y el sol no consigue penetrar entre las copas de los árboles, pero también hay zonas de camino en donde los árboles quedan a nuestra izquierda y derecha y no hay zona de sombra mientras andamos (siempre agua fresquita con nosotros).

Lo que más nos gusta de esta ruta y nosotros la llamamos la ruta de «Los tres cerditos» es que, durante el camino, nos encontramos con 3 casitas que hemos decidido que eran de los tres cerditos del famoso cuento (dos de ellas son casas de carboneros hechas con piedras y de tamaño cerdito o duende incluso) y la última está hecha con ramitas de los árboles. La de paja siempre decimos que con el viento, era demasiado débil y se voló. También nos divertimos durante el camino contando el cuento e imaginando por donde pasaría el lobo y detrás de qué árbol se escondería para  que los inocentes cerditos no le vieran llegar. Una manera divertida de conseguir que los niños sigan andando y no sientan el cansancio del camino.

Nora es toda una experta en rutas pero Noel, siendo la primera vez sin mochila portabebés, aguantó como un campeón. Además, para mí, era la primera ruta que hacía después de volver a quedarme embarazada y me sentí muy bien físicamente (estaba ya de 5 meses). También, casi al final de la ruta hay una pequeña cascada con un puente de madera y un riachuelo que cruza a un lado y otro de la ruta.

Al finalizar el camino, volvemos al punto de inicio y allí, muy cerca del coche hay una zona llana con varias mesas de picnic para reponer fuerzas y respirar un poco más de aire puro antes de la vuelta a casa. Nosotros, después de comer, aprovechamos que habíamos llevado juegos de mesa para jugar un rato en familia.

Si estáis pensando en pasear por el bosque pero no os atrevéis con los peques a una ruta complicada, ¡ésta es perfecta!